viernes, 28 de marzo de 2008

Muy bien, gracias

Que grandes  estas tres palabras!!!, no son como otras tres que me gusta decirle a alguien cuando me molesta mucho, pero he descubierto que estas tres son mas poderosas

 

Y no las digo con la misma intención que las otras tres mencionadas antes, estas tres “muy bien, gracias” hacen parte de un engaño que me ha resultado buenísimo. A veces nos toca volvernos un poco mentirosos por nosotros y por los demás. Me recuerda eso de “la procesión va por dentro”

 

Cuando alguien me pregunta, “¿cómo estas?” la mejor forma de responder es “muy bien, gracias” y es que así estemos sintiendo que morimos, decirnos esto nos hace sentir mejor, la buena vibra trae mas buena vibra. Creo  que muchos de nosotros hemos sido victimas del boom de El Secreto.

 

¿Qué me ha demostrado el uso de estas palabras? Que automáticamente la conversación se vuelve animada y uno habla de otras cosas y deja de pensar en el malestar, por el lado de la persona con la que uno habla, debe ser aliviador saber que está hablando con alguien que está bien.

 

No quiero que mis “muy bien, gracias”  pierdan credibilidad luego de esto, y ahora este aderezados con un “¿en serio?” no es la idea. A veces mentirnos un poquito ayuda, obvio sin perder el sentido común, pero podemos evitarnos mas dolor, hay que ser positivo siempre sin importar lo que pasa.

 

Jajja no busco ser el Paulo Cohelo de 22, pero insisto en que estas cosas se viven mejor si uno tiene buena actitud y si la familia de uno la tiene también. Hoy en terapia una señora lloraba mientras hablaba por celular mientras su tia se cambiaba para pasar a la maquina aquella. A la señora se le cortaba la voz mientras decía “mi tia está entrando”  y no aguantó mas y empezó a llorar. Debo confesar que me entraron unas ganas absurdas de cocerla a bastonazos y decirle “oye no, no ayudas”  pero bueno su procesión es mas “un carnaval del orgullo gay” frente a la de su tia; una señora que aunque sin pelo y con muletas, sonreía también.

 

Llevo 7 radioterapias y mis “compañeros de radiación”  se asombran al saber que yo soy el paciente. No se me ha caído un pelo, yo me rapé para evitarme el show, no me veo pálido y pasado lo único que me delata es el bastón. Pero procuro ir arreglado, saludar con una sonrisa y responder a la pregunta con un “muy bien gracias”

 

En la  terapia 20 les cuento si sigo igual.

2 comentarios:

Liliana Maria dijo...

He leído todo lo que pones en el blog y ando super pendiente para ver lo nuevo que escribes, como te decía en estos días, deberías ser escritor..eres muy bueno de verdad.
Y se ha que te refieres con el muy "Muy bien, gracias", a veces nos olvidamos de atraer esa buena "vibra a nuestra vida" y nos quedamos quejándonos en vez de hacer que nuestra vida sea mejor...aunque no lo creas leer lo que escribes ha hecho que me cuestione en muchas cosas de mi vida para bien..creo jijijij.
Bueno sólo quería que supieras que tienes una admiradora y una posible manager si te decides a ser escritor jajaja

Gradriana dijo...

Oye llegué a tu blog por casualidad...
Debo decirte que esta experiencia por la que estas pasando no es ajena para mi, no la vivi en carne propia, pero si con alguien muy cercano.
Eso me enseño a no hacerme dramas por pequeñeces, la vida para todos esta llena de "inciertos" y por eso hay que aprovecharla y saberla sobrevivir a diario.
Esta actitud del "muy bien, gracias" me sonó tan familiar, por todo aquello, en mi caso el "muy bien, gracias" era la manera de acercarme a esa persona, para mi era motivo de enojo ver como todo el que se acercaba lo hacia con lagrimas en los ojos, como podian ser tan egoistas.
Ya ha pasado más de un año desde eso, y me lleno de fuerzas cada vez que pienso en esa persona.
Algo parecido a lo que me paso, mientras leia.